“La amistad es el misterio profundo del hombre” decía un “señalador” un poco cursi que me regaló mi maestra de cuarto grado, creo para el día del niño. Supongo que la frase me tocó al azar y que la señorita Graciela nunca sospecharía cuanto tiempo me acompañó esa sentencia como algo que no entendía bien, pero que tenía la obligación de descifrar.
Cuantas tonterías se dicen en nombre de la amistad:
“Los parientes no se eligen, los amigos sí” A veces no se eligen para nada... los amigos son impuestos por las circunstancias... y hasta por la conveniencia “esos no son amigos, son relaciones”, dirán por ahí. Pero con las “relaciones”, pasamos mucho de nuestro tiempo y hasta se transforman en “amistades” ¿no?. Quizá no, es cierto.
“Al amigo no lo busques perfecto, búscalo amigo” Claro, a los amigos hay que aceptarlos tal como son... ¿y por qué? Si voy a elegir, prefiero elegir alguien con quien mi afinidad no requiera esfuerzos... para esforzarnos ya tenemos lazos de sangre que demandan esfuerzos necesarios... ¿o no?
Alguna vez alguien me reprochó un “concepto demasiado elevado de la amistad”. Absolutamente. Es que sinceramente, no me interesa tener un millón de amigos... las multitudes ponderan mi sensación de soledad. Como sea, arriesgo una clasificación de la variable “amistad”, considerando las siguientes categorías, con su correspondiente definición operacional:
Conocido: relación circunstancial, vecino, pariente lejano, amigo de otro amigo, amigo de un pariente, pariente de un amigo de un pariente, etc.
Compañero: relación circunstancial con objetivos compartidos a corto, mediano o largo plazo. Compañero de estudios, compañero de trabajo.
Amigote: compinche, compañero de entretenimiento. La afinidad es superficial. Jamás le confío un secreto.
Amigo: relación de afinidad profunda, pero sin compromiso mutuo. Le puedo contar "secretos", en tanto éstos no lo involucren.
Amigo íntimo: relación de afinidad que supone un compromiso tácito del uno por el otro. Puedo confiar absolutamente en él y la confiaza es recíproca.
Me molesta cuando alguien llama “amigo” a cualquier relación que trazó por ahí. Yo suelo llamar amigos solo... a los amigos ¿Por qué? Porque soy muy ambiciosa en algunas cosas y de lo bueno, siempre prefiero lo mejor.
Y lo mejor es un amigo íntimo, ese que está al día con tus problemas y vos con los de él. Ninguno de los dos siente demandar en exceso... o que es demandado desequilibradamente. Ambos se necesitan y disfrutan de la compañía mutua. Esa confianza mutua es lo que yo llamo, intimidad.
¿Qué piensan de todo ésto?¿Existen diferentes tipos de amistad o es solo un desvarío de una persona solitaria como yo a la que le cuesta entablar vínculos amistosos?¿Creen en la amistad?¿Qué esperan de un amigo?¿Alguna vez se sintieron traicionados en fe de buena amistad?