Psicosis social, lo llama Joaquín Morales Solá en un artículo bastante crítico en relación al gobierno argentino en un artículo publicado hoy en LNOL. Es posible que efectivamente estemos exagerando un poco, pero de ninguna manera puede decirse que falten razones para que no nos preocupemos bastante.
Aunque pocos estén dispuestos a reconocerlo, lo que se piensa es más o menos así...: "que haya dengue en la selva, y bueno... es la selva. Pero ¡¿en nuestra ciudad?!!" Los porteños miran espantados las noticias que circulan por los medios preguntándose cuán lejos está el primer mosquito infectado que aterrizará en la Reina del Plata. El razonamiento es simple: de la mano del calentamiento globlal, la falta de políticas de prevención y el crecimiento de la pobreza, fiebres tropicales llegan a las fronteras de Buenos Aires, ciudad que haste unas pocas décadas atrás tenía otoños más frescos que templados. Los porteños, levemente hipocondríacos y para nada “nativos tropicales”, le temen a esta enfermedad salvaje que viaja en mosquito... y así, en paranoico consumo, agotan todo tipo de repelentes para insectos en las góndolas de lo supermercados. Esta sensación próxima al pánico, se potencia a causa de la importante desconfianza respecto a la información oficial -para quienes no estén familiarizados con las idas y venidas de la política argentina, sucede que el gobierno manipula información estadística de todo tipo con la ilusión de que los datos modifiquen la realidad- que los hace sospechar que las cosas son peores y tanto más peligrosas de lo que se admite.
Así, a falta de fuentes oficiales creibles, circula gran cantidad de información por todas partes. El dengue es tema de conversación obligado y todos opinan y cuentan lo que leyeron por allí y les contaron por allá... he aquí un buen ejemplo de un mail que parece bastante confiable y se difunde a modo de cadena.
Por lo demás, en estos días, opiniones varias de opinólogos de estirpe mediática los hay por doquier. Y en medio de todas estas voces, crónicas de hospitales, de casos tristes y escenas vergonzosas, se instalan mitos populares que van creciendo a la sombra del miedo y la duda: que el mosquito también se criaría en aguas turbias, que hay otros vectores, que Cristina tiene la culpa, que la culpa la tiene Clarín, que el mosquito muere después de picar una vez, que el mosquito podría llegar a picar de noche con luz artificial, que la culpa la tiene Néstor, porque Cristina no gobierna, que hay un producto que se tira en las piletas (piscinas) para matar a las larvas, pero que es muy caro y no se consigue, que ésto se podría haber evitado, que lo ocultadon mientras pudieron, que fumigar igual no sirve de nada, que ante los síntomas hay que tomar paracetamol, que mejor no tomar paracetamol... en fin. La información se suma, se contradice... se mezcla con los intereses políticos de un año electorar más que complicado...
Es posible que en unas pocas semanas la temperatura baje algunos grados. Los mosquitos morirán y como siempre, nos vamos a olvidar del dengue. No deberíamos. Los que se van sin que los echen, vuelven sin que los llamen. Por eso, la idea de este espacio es mantener vigente el tema, compartir información y actualizarnos. De todas formas, nobleza obliga: ante cualquier duda, siempre consultar a un médico... a un médico de confianza, obvio.