"No rindan culto a los árboles, no recen junto a las fuentes"
Cesáreo de Arles (470-471)
El concepto de superstición no ha sido siempre el mismo a través de la historia. De hecho, la idea se funde con lo religioso o al menos, con algunos aspectos de la religiosidad. En la Alta Edad Media recientemente convertida al cristianismo, se consideraban supersticiosas a las personas que, apegadas aún al paganismo, practicaban ritos que incluso más tarde serían asimilados sincréticamente. Hacia los siglos XI y XIII, la superstición se asociaba al modo de pensar de los no instruídos, concepción que sin duda sobrevive a nuestros tiempos. Finalmente, la caza de brujas, como aparato represivo a manos del poder religioso y secular, pertenece a un período bastante posterior, hacia el final de la Edad Media, en donde la superstición se vinculaba más específicamente al culto satánico.
Lejos de la intolerancia propia de tiempos ya muy lejanos, lo supersticioso sobrevive entre nosotros. ¿Qué significa hoy la superstición? En un mundo en el que parece haber triunfado el pensamiento racional y científico, la creencia superticiosa se vincula, como en tiempos medievales a la ignoracia, cuando no, a la necedad. Sin embargo, esta afirmación, menudo no se sostiene con los hechos... en franca contradicción con esa sensación visceral, e interna que podemos percibir en relación algunas algunas supersticiones... intuiciones irracionales, casi instintivas.
Un curioso artículo publicado en LNOL, que cita como fuente al New Scientist plantea que la superstición es un rasgo distintivo del género humano. Bruce Hood, de la universidad de Bristol afirma que nuestros cerebros tienen la capacidad de detectar la estructura y el orden del entorno, a partir de lo cual inferimos relaciones causales. Estas inferencias muchas veces obedecen solamente a una causalidad aparente, una mera simultaneidad, por lo que serían el punto de partida para la superstición. La lectura de Hoods es que, en términos de supervivencia es mejor actuar en falso ante un potencial peligro que carecer de esta capacidad de anticipación: "Nuestros ancestros no habrían durado mucho si hubieran supuesto que una ondulación de la maleza era provocada por el viento, cuando existía siquiera una pequeña posibilidad de que se tratara de un león." Desde esta perspectiva, entendida la superstición como una alerta excesiva, podría explicarse como una vieja ventaja evolutiva que sobrevive en nosotros, legado de una remota y primitiva ascendencia.
¿Te considerás supersticioso?