Así como la histeria, fue el mal típico de la era Victoriana, que tanto inspiró a Freud, los trastornos de la ansiedad, lejos de aquellas represiones agobiantes, son el mal del siglo XXI.

Nunca la historia sucedió tan rápido ni todo cambió tan aceleradamente... tanto que con frecuencia no tenemos ni tiempo de acomodarnos que alguien vuelve a patear el tablero... y así, el ataque de pánico, está bien a la orden del día.

Como sea, la ansiedad es una emoción humana y tenemos que acostumbrarnos a convivir con ella. Y lo cierto es que cuando una situación de ansiedad nos domina, puede ser paralizante. Por ejemplo, ¿cuántas veces fracasamos por el mismo temor al fracaso, convirtiéndonos así en protagonistas de profecías autocumplidas? ¿Cuántas otras veces elegimos el no vivir una determinada emoción, incluso potencialmente muy placentera, simplemente, para esquivar el momento de ansiedad que esa situación podría generarnos? ¿Y cuántas veces podemos ser tan ansiosos y hasta incapaces de disfrutar el presente... instalados en el futuro, vivimos una vida en la que solo tiene sentido el devenir...?

Me pregunto si existen estrategias eficientes para controlar la ansiedad, o solo podemos tomar atajos que nos lleven a evitar sus efectos contraproducentes…

Ver artículo sobre 'panic atack' en BBC

por Graciela Paula Caldeiro