¿Qué calificación le pondría a su propia felicidad?

Es difícil de responder esta pregunta. Sin embargo parece que algunos estudios aspiran a poder establecer categorías de análisis que permitan elaborar estadísticas sobre este parámetro tan subjetivo. El interrogante más profundo que parece subyacer a este tipo de estudios es la sospecha de que el aumento de la calidad de vida no parece correlacionarse con un mayor índice de felicidad. Sin caer en el lugar común de “el dinero no hace la felicidad” (la compra hecha, agregaría algún escéptico) digamos que, en rigor, todo pareciera indicar que una vez satisfechas las necesidades básicas, la felicidad buscaría un nuevo techo que no se satisface tan claramente.

Lo cierto es que las personas que se definen como felices, gozan de una mejor salud y, probablemente, por no incurrir tampoco en conductas autodestructivas, finalmente viven más (y mejor). La pregunta es por qué la felicidad suele ser tan difícil de alcanzar y que es lo que nos hace que las personas tengan una tendecia hacia la depresión o a la melancolía.

Algunos creen que la causa de esta tendencia a la “desdicha” es una suerte de acostumbramiento al placer, de manera tal que, cuando este se obtiene, ya no resulta suficiente. En otro orden, las causas se centrarían en la tendencia humana de comprar nuestra suerte con la de los demás.

Los factores que harían posible la felicidad (Según el Prof. Reiner)

  1. Familia y amigos con los cuales disfrutar de lazos confortablemente profundos.
  1. Haber encontrado el significado a la vida: creer en “algo” trascendente, superior a uno mismo (esto no significa estrictamente una “religión”, puede ser tan solo una “ideología” o tan solo un “estilo de vida”)
  1. Tener proyectos a largo plazo.

... y yo agregaría que la felicidad es una cuestión de madurez también,

Porque dejando de lado comportamiento patológicamente narcisistas que nos transforman en “mártires” de nuestros propios fracasos, buscar siempre nuevas metas, tener algo por lo que trabajar, aunque sea revisar aquello que hemos hecho mal, supone aceptar que tenemos que hacernos cargo de nuestro destino. Creo que son más felices las personas que aprenden a no esperar nada de los demás... de esta forma, todo lo que se recibe se vive como una bendición. ¿Qué creen uds.? ¿Se sienten felices?

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